Justicia y derecho

Justo no es el desaucio de una familia por no haber pagado un par de cuotas de su hipoteca, aunque la ley lo ampare.
Justo no es el desamparo del hombre ante la mujer, aunque la ley lo ampare.
Justo no es que no puedas rotular tu comercio con la lengua oficial del Estado, aunque la ley lo ampare.
Así y muchas situaciones que demuestran que efectivamente, que a pesar de la confusión (¿voluntaria?) de los medios de comunicación, Justicia y Ley en muchas ocasiones no convergen al instante, sino que siempre hace bastante tiempo. Si la justicia emana de la razón, las leyes surgen de intereses, las mismas leyes con las cuales se sostienen regímenes dictatoriales.
Si los romanos ya lo enunciaron con el “Dura lex, sed lex”, es decir, la legislación siempre ha de observarse aunque nos perjudique, entrando aquí lo que se llama “Ley Natural“: casi todos los pueblos en la historia universal han tenido un código moral común … ¿pero si existe porque se abolió la esclavitud? ¿nos podríamos negar a pagar impuestos a un Gobierno corrupto?
Finalmente, como dijo cierto filósofo, si cumplimos la ley mínimamente se garantizará la pervivencia de la Justicia.

